La confianza, que tremenda palabra para los seres humanos.
Según el diccionario, podemos encontrar las siguientes acepciones:
1 Tengo confianza en él y sé que resolverá el problema. 2 Hasta que no tomes confianza no podrás conducir bien. 3 Tienes que darle confianza en sí mismo para que se atreva a hacerlo. 4 En esta tienda tengo mucha confianza porque me conocen desde que era niña. 5 Se toma demasiadas confianzas con nosotros.Atrevimiento u osadía en el trato: Sencillez, amistad o intimidad en el trato: Ánimo o aliento para hacer algo: Seguridad en sí mismo: Esperanza o seguridad firmes que se tienen en algo:
Indudablemente, cada uno de nosotros, tomará la definición que mas se asemeja con nuestro estado de ánimo, situación particular o situación grupal.
Esta palabra, está muy emparentada con otra: Seguridad.
Ésta, según el diccionario, tiene las siguientes acepciones:
1 La seguridad en el trabajo es un derecho del trabajador. 2 Hemos hecho pruebas para comprobar la seguridad de este sistema de frenos. 3 Certeza o ausencia de duda 4 seguridad social conjunto de organismos y medios de la Administración pública cuyo fin es prevenir y remediar ciertas necesidades sociales de los ciudadanosFirmeza, estabilidad, constancia o imposibilidad de que algo falle: Ausencia de peligro, de daño o de riesgo:
En este caso, la relaciono con la acepción número tres. Pues duda también puede ser un sinónimo de desconfianza.
Por qué hago estas relaciones y apreciaciones?
Por que el ser humano necesita sentirse seguro, necesita confiar, necesita no tener dudas. En la mayoría de los ámbitos de la vida.
Y quizás ésta construcción social, como muchas, este basada en el error.
Recuerden al científico René Descartes, que basó su principal teoría en la Duda.
No es malo tener dudas y desconfianzas. Sin embargo, nuestra sociedad, nuestra cultura, pone a estas dos palabras, muy entrelazadas con otra: la inseguridad.
Cuando una persona tiene dudas, muy posiblemente la tildamos de insegura.
Ahora bien, me gustaría resaltar dos aspectos principales de donde proviene la duda o la desconfianza.
En primer lugar, cuando una persona, tiene la duda instituida desde su nacimiento, es como dicen, desconfiado por naturaleza, ese ser, es un investigador nato. Esa persona, tendrá desconfianza toda su vida. Y no por ello, será inseguro. Todo lo contrario. Ira construyendo su vida con certezas. Investigará y las certezas irán formulándose permanentemente.
En cambio si la duda se instituye en una persona por dolor, por resentimiento, por haber sido defraudada o sencillamente por el tipo de vida que eligió vivir, y piensa que se equivocó, esta duda o desconfianza, es destructiva. Debemos enseñarle a cambiar, debemos enseñarle que el error, propio o de terceros, que puede o no producir heridas, no debe generar dudas o desconfianzas, por el resto de su vida. Debemos enseñarle que la primera de las dudas, es la más saludable y la que más le permitirá crecer como ser humano. Claro, siempre y cuando queramos crecer como ser humanos. Siempre y cuando queramos ser una persona transformadora, con intereses emancipadores, como muy bien lo definía el filósofo Jürgen Habermas, cuando producía en la Escuela de Frankfurt.
Y ustedes seguramente se están preguntando, que tiene que ver todo esto con la Epistemología y la Literatura.
Tiene mucho que ver.
Epistemología es el entendimiento de las ciencias (una breve y sucinta descripción). Estudia y valida la producción científica y el conocimiento científico.
Y sin la duda, es imposible pensar en la Epistemología. Sin la duda, es imposible pensar en las ciencias.
Ahora bien, y la lingüística? Indudablemente es una ciencia, debemos velar por ella, por su respeto epistemológico. No podemos aplaudir o aceptar que aquellos que por su fama o su dialéctica Sofista, nos quieran hacer creer en conferencias o congresos, que las vulgaridades cotidianas o las deformaciones de la lengua, debemos aceptarlas y aplaudirla. O utilizarlas y continuarlas. Por supuesto que no niego del vocabulario cultural. Por supuesto que existe el vocabulario de las ¨ tribus ¨ . Pero debo generar la DUDA, en el alumno, en las aulas, en los congresos, en los debates, en la sociedad. Debo generar la DESCONFIANZA. Tenemos la obligación de utilizar los términos vulgares, pero también de hacer ver que existen otras posibilidades, las que permanecerán inalterables en el tiempo.
Debemos hacer pensar al ser humano. Debemos hacerle ver, que los modismos y las vulgaridades son temporales, son momentos de la tribu. Debemos mostrarles las que se utilizaban en otras épocas, y que ya no existen, y que posiblemente los modismos actuales, tampoco existirán más, dentro de algunos años. Mas allá de las palabras, las connotaciones de las tribus van cambiando, son temporales. Las palabras no, las palabras con su signo lingüístico, con su significado y significante, son eternas.
Y donde entra entonces el escritor, el arte de escribir, el arte de leer, el LECTOR, que en definitiva es el más importante?
Pues entra en la Duda, entra en la Desconfianza.
El arte de escribir, es el arte de dudar. Cuando dudo o desconfío de algo, investigo, y cuando investigo encuentro o no. Pero me da lugar a escribir. Y puedo desarrollar historias fantásticas.
Cuando leo, dudo, desconfío, investigo, le doy significado a la palabra. Y ahí me configuro como lector.
Entonces sí. No seré esclavo de las palabras, seré el amo de los enunciados. Seré quien decida. Seré quien al dudar, pueda entender que me están diciendo.
No seré¨ modosito ¨, término que utilizó una persona muy especial y me encantó. No, seré todo lo contrario. Seré avasallante, creador, discutidor, analizador. Seré desconfiado. |